sábado, 8 de mayo de 2010

Rastros

Tu humo se siente como las olas.
El cielo tenía tíntes púrpuras, y tu mensaje nacía en un horizonte incierto, crecía y se multiplicaba, se amontonaba y enmarañaba antes de alcanzar su destino. Tus ojos morían a unos metros; sólo humedecían sus restos.
El púrpura se convirtió en anaranjado, celeste, azul y negro.
Y mis pies, que en un principio parecían flotar levemente en la costa, ahora se mezclaban y enterraban cada vez más en la arena.

(Tu arena, tus cenizas, tus restos.)
La dulce brisa traía consigo sabores de verano.
(Tus sabores, tus deseos, tus manjares.)
El suelo resonaba con la música marina.
(Tu música, tus palabras, tus risas.)

Y mis pies, que ahora parecían atrapados, comenzaron a moverse. Comenzaron a revolver tu arena, a hacer fuerza, a resurgir del entresueño. Tus sabores comenzaron a ceder y tus palabras discordaron.
La arena se movía, se retorcía, intentaba atraparme nuevamente.
No se lo permití.

Tiré.
Empujé.
Arrastré.
Forcejeé.

Y finalmente, tus ilusiones desistieron.
Sentí la libertad, la alegría de corretear y saltar, de humedecer mis pies con otras aguas, de vislumbrar nuevos horizontes y sentir nuevas brisas.
Había olvidado la inmensidad.
De repente, en tierras lejanas y soles extraños, encontré, sin quererlo, rastros de tu brisa.

Y la seguí. Te seguí.

Te crucé por caminos desencontrados, te llamé por colores agotados y te oí con un gusto amargo.
Mis lágrimas se condensaron, y admiré la fusión, la transformación. Cerré mis ojos y caminé indeciso, atrapado.
Mis suspiros destilaron arena, mis deseos llamaron a tu música y mis ojos a tus sonrisas.
Me hallé en lugares conocidos, en marcas invisibles, entre risas incandescentes.
Llegué nuevamente a tu costa, a tu arena, a tu olvido.
El faro abandonado ya no brillaba y tus olas se seguían aplastando.
Sentí a las raíces que yacen debajo sonar como cadenas.
Mi cuerpo se estremeció cuando tus susurros me envolvían.

Y me atrapaban.
Y me seducían.

Y mis pies, que en un principio parecían flotar levemente en la costa, ahora se mezclaban y enterraban cada vez más en la arena.
Vi al púrpura convertirse en anaranjado, celeste, azul y negro.
Me has atrapado; de nuevo.

7 comentarios:

Ivy dijo...

MUY bueno, me encantó, me recordó a una historia q tuve, una en la que cada vez q pienso se me hace un nudo en la garganta

besos

otra vez: me encantó

Santiago dijo...

grax =)

Ro dijo...

Hermoso relato, Santi, me encantó... el contenido, la forma, las sensaciones, los sentimientos... muy muy bueno...
Ro

Santiago dijo...

Gracias Ro. En serio =)

N e k r a dijo...

WOW... sisi.. coincido MUY bueno
^^

Santiago dijo...

wiiii punto para santiii! :P

Aaron Grey dijo...

Hi, I came across your site and wasn’t able to get an email address to contact you about a broken link on your site. Please email me back and I would be happy to point them out to you.

Thanks!

Aaron Grey
aarongrey112@gmail.com

Insurance blog