domingo, 2 de mayo de 2010

Otra catarsis de pasada la medianoche

En la vida hay muchas clases de personas, pero personalmente creo que pueden agruparse en dos grandes grupos: los “soñadores” y los “pragmáticos”.

Ahora, yo nací y me construí soñador hasta ahora. Pero, ¿qué hago si, habiéndome dado cuenta de que soñar me hace mal, es algo que no estoy seguro que se pueda cambiar?

Quizá cuando uno nace automáticamente queda clasificado en uno de estos grupos. Quizá uno lo elige, o se acopla a uno de los dos a medida que adquiere experiencias de vida.

La pregunta es... Una vez que uno se une a los “soñadores”, ¿puede abandonarlos y volverse del otro bando?....

Es algo en lo que estoy meditando. Cuando tenga la respuesta, si es que la llego a tener, se los haré saber.

Mientras tanto.... sigo divagando, buscando a tientas el camino a seguir.

6 comentarios:

Ro dijo...

Santi: Llevo toda una vida intentando ser pragmática... A los 40 me di cuenta de que, aunque pareciera que ser soñador cuesta más (y duele más) no se puede luchar contra nuestra propia naturaleza...

"Pero no soy el único...
espero que te unas a nosotros
y el mundo será como uno solo..."

Besos...

Ro dijo...

Santi... No reniegues de ser soñador... DISFRUTALO...

Santiago dijo...

No quiero renegar. Quiero encontrar un balance. Pasa que es IMPOSIBLE no soñar. Bah, al menos eso creo. Pero sí creo que es posible controlar esos aspectos de uno como para poder decir "basta, hasta acá llegué" cuando algo no nos hace bien.

Ivy dijo...

será que se puede cambiar lo que uno es? yo creo que sí, la pregunta es si uno QUIERE cambiarlo

besos

Santiago dijo...

Creo que le diste en el clavo Ivy. Yo también sé que se puede cambiar.

Pero en cuanto a este tema particular, lo que me cuesta es dejar ese yo soñador atrás. Porque la verdad es que no quiero dejarlo completamente.

Pero, quizás, al menos, saber decir un "basta", para no terminar hecho mierda cuando la realidad me pega en la cara.

Ro dijo...

Yo creo que las actitudes se pueden cambiar... La esencia, no...
Sí se puede aprender a que la realidad no nos pegue en la cara... Y es aceptando que esa realidad es lo que es, y nosotros somos lo que somos... Permitite llorar el tiempo que necesites pero no más que eso... que el llanto sea como lluvia de otoño... necesario, purificador, y pasajero... Un abrazo grande grande grande...
Sos un sol... Ninguna sombra de ninguna nube puede opacarte para siempre...