viernes, 21 de mayo de 2010

El fin de una era

Sí. Lo es.
Blogger ha sido un amigo invaluable estos dos años y medio en que he cuidado, descuidado, abandonado y vuelto a querer a este, mi pequeño blog, mi pequeño espacio.
Pero.... pero... es como las rueditas de la bici, uno no puede aprender a andar sin ellas....
pero llega un tiempo en que tiene que sacar las rueditas de seguridad y aprender a andar solo.
Aprender a equilibrarse, a pedalear con la velocidad necesaria, a hacer alguna que otra maniobra y poder bastarse por sí solo para andar.

Bueno, ha llegado ese momento. Después de mucha consideración, he decidido abandonar blogger, y generar mi propio espacio. ¿Qué quiero decir con esto? Sí, me estoy yendo de blogger, de hombrepalido.blogspot.com, pero no abandono. Más bien me mudo.

Ya estoy construyendo y debería estar lista en cualquier momento, mi propia página web: http://espacios-vacios.com.ar . Allí migraré mi blog. No creo que me lleve todos los escritos que tiene este, pero sí llevaré conmigo aquellos de los que no puedo separarme.

Gracias a todo aquel que se molestó en leer hasta acá, y que fue siguiendo, en alguna medida, este pequeño blog. Todavía no sé qué me depara el futuro, pero los invito a que se den una vuelta por mi nuevo lugar, por mi nueva casa. Estaré gustoso de recibirlos y de seguir leyendo sus comentarios allí, e intercambiar opiniones al respecto.

Bien; acá estamos. (Da un abrazo grande) ¡chau blogger.com! ¡y gracias por todo! =)

martes, 11 de mayo de 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

Rastros

Tu humo se siente como las olas.
El cielo tenía tíntes púrpuras, y tu mensaje nacía en un horizonte incierto, crecía y se multiplicaba, se amontonaba y enmarañaba antes de alcanzar su destino. Tus ojos morían a unos metros; sólo humedecían sus restos.
El púrpura se convirtió en anaranjado, celeste, azul y negro.
Y mis pies, que en un principio parecían flotar levemente en la costa, ahora se mezclaban y enterraban cada vez más en la arena.

(Tu arena, tus cenizas, tus restos.)
La dulce brisa traía consigo sabores de verano.
(Tus sabores, tus deseos, tus manjares.)
El suelo resonaba con la música marina.
(Tu música, tus palabras, tus risas.)

Y mis pies, que ahora parecían atrapados, comenzaron a moverse. Comenzaron a revolver tu arena, a hacer fuerza, a resurgir del entresueño. Tus sabores comenzaron a ceder y tus palabras discordaron.
La arena se movía, se retorcía, intentaba atraparme nuevamente.
No se lo permití.

Tiré.
Empujé.
Arrastré.
Forcejeé.

Y finalmente, tus ilusiones desistieron.
Sentí la libertad, la alegría de corretear y saltar, de humedecer mis pies con otras aguas, de vislumbrar nuevos horizontes y sentir nuevas brisas.
Había olvidado la inmensidad.
De repente, en tierras lejanas y soles extraños, encontré, sin quererlo, rastros de tu brisa.

Y la seguí. Te seguí.

Te crucé por caminos desencontrados, te llamé por colores agotados y te oí con un gusto amargo.
Mis lágrimas se condensaron, y admiré la fusión, la transformación. Cerré mis ojos y caminé indeciso, atrapado.
Mis suspiros destilaron arena, mis deseos llamaron a tu música y mis ojos a tus sonrisas.
Me hallé en lugares conocidos, en marcas invisibles, entre risas incandescentes.
Llegué nuevamente a tu costa, a tu arena, a tu olvido.
El faro abandonado ya no brillaba y tus olas se seguían aplastando.
Sentí a las raíces que yacen debajo sonar como cadenas.
Mi cuerpo se estremeció cuando tus susurros me envolvían.

Y me atrapaban.
Y me seducían.

Y mis pies, que en un principio parecían flotar levemente en la costa, ahora se mezclaban y enterraban cada vez más en la arena.
Vi al púrpura convertirse en anaranjado, celeste, azul y negro.
Me has atrapado; de nuevo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Palabras y discordancias

Mi cuerpo se esparce, mis ojos escuchan tus colores, y mis manos se enceguecen ante tu presencia. Puedo desgustar tus sonrisas, puedo escuchar tus pensamientos. En tu boca veo mi reflejo y tu cabello pronuncia ternura. Tu mano invisible podria estar cerca; podría estar lejos. Pero vos oís mi imagen, sentís mis pestañas y tus ojos me hablan sobre malos recuerdos. Tu sudor es dulce y tu aroma claro. Tus labios resuenan con el tono de mis palabras.

Palabras.

Tus ojos ven cuando yo hablo, pero no escuchan. Mis manos hablan de tranquilidad y tus pulmones no la sienten. Hemos llegado a la discordancia absoluta: Tus colores son mis palabras. Tu caricia es mi visión.¿Lo que tú oyes?. Mi aroma.
Te ofrezco mi mundo en una bandeja de plata. Intento besarte, liberarte de tus cadenas.

Te invito a que me consumas y te refuerces.

Te invito al olvido y a la perdición.

Tú eliges.

Supongo que esto es “adiós”.

martes, 4 de mayo de 2010

"In Repair"


Y sí, en proceso de "repararme", a ver qué sale

domingo, 2 de mayo de 2010

Otra catarsis de pasada la medianoche

En la vida hay muchas clases de personas, pero personalmente creo que pueden agruparse en dos grandes grupos: los “soñadores” y los “pragmáticos”.

Ahora, yo nací y me construí soñador hasta ahora. Pero, ¿qué hago si, habiéndome dado cuenta de que soñar me hace mal, es algo que no estoy seguro que se pueda cambiar?

Quizá cuando uno nace automáticamente queda clasificado en uno de estos grupos. Quizá uno lo elige, o se acopla a uno de los dos a medida que adquiere experiencias de vida.

La pregunta es... Una vez que uno se une a los “soñadores”, ¿puede abandonarlos y volverse del otro bando?....

Es algo en lo que estoy meditando. Cuando tenga la respuesta, si es que la llego a tener, se los haré saber.

Mientras tanto.... sigo divagando, buscando a tientas el camino a seguir.