jueves, 29 de abril de 2010

Qué pasaría

¿Qué tal si dejo a las palabras fluir, a las yemas de mis dedos condensar una mínima cantidad de traspiración?
¿Qué tal si no me preocupo por mañana, o por encontrar algo que claramente no está ahí, y no va a estar?

¿Qué pasaría entonces, si alguna de estas despreocupaciones, me hicieran olvidar? ¿Qué, acaso podría abrir mis horizontes, encontrar nuevas cosas?

Quizá....

Quizá....

Pero como dije antes,

“Once a boludo, always a boludo.”

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