viernes, 27 de noviembre de 2009

Smile =)

Parece que tuve que decir que me iba para darme cuenta que en realidad no me quiero ir.

La verdad es que mi yo escritor es un poco egoísta.

Nunca escribí para nadie, nunca pensé en las personas que pudieran llegar a leer lo que escribo. Tan sólo, es una forma, muy personal, muy arraigada en mi alma, de fluir. De hacer catarsis, si se quiere. De expresar mis sensaciones para verlas en palabras.

Que no me malinterprete aquel que lea esto, me encanta que haya alguien que pueda leerlo, y sacar algo de “mis” palabras, tan sólo que, quizás, nunca fue mi objetivo en primer lugar.

Realmente este blog empezó como una forma de volver a conectarme con mi forma de escribir y, sin que me diera cuenta, hará un mes, mes y medio, cumplió dos años. Dos años de mi vida que, durante momentos, fueron plasmados en este lugar. Y flotan acá, recuerdos, sensaciones vividas, y realmente me da una sensación de nostalgia muy grande cuando releo algo que he escrito hace mucho tiempo.

Todo empezó con las elucubraciones de un nene perdido en un lugar al que no sentía propio. Carajo, ni siquiera él se sentía el mismo cuando empezó a escribir en este lugar. Empezó con un antifaz, “el hombre pálido” y su críptica forma de expresar las cosas que realmente estaban en la mente del escritor. Palabras retorcidas en pequeñas historias que plasmaban para él perfectamente lo que le estaba pasando por aquel tiempo.

Han sido, sin lugar a duda, un par de años bastante locos.

Ja, me río ahora, escribiendo esto, porque una muy querida amiga mía me dice que “cambió bocha” el blog, que mi “forma de expresar ahora no tiene nada que ver a cómo empezó todo”. ¿Y saben por qué me río? Porque me alegro, me alegro de haber podido cambiar la forma de expresar las sensaciones que siento.

Ese chico confundido, en un principio, buscó un lugar escondido donde liberarse por completo, donde expresar, a su forma, su visión del mundo. Su visión de su vida.

En algún momento hubo un primer corte, una entrada lejana llamada “Goodbye for now” donde por primera vez este chico afrontó la situación y reconoció, a medias, su identidad como el “hombre pálido”.

Y desde ahí empezó el tiempo de nuevas andanzas. Y desde entonces, con idas y vueltas, siempre escribí alguna que otra cosa en este lugar. Mejor aún, siempre quise escribir cosas acá. Y sí, me río, y sí, me alegro de que mi forma de expresar haya cambiado. ¿Por qué? Porque eso marca, indisolublemente, un cambio en .

No me voy a dar aires de grandeza y decir que ahora no soy tan sólo un chico confundido que, cada tanto, le gusta escribir cosas y hacer catarsis mediante las palabras que escribe. Eso sería una mentira.

Nadie tiene la respuesta, nadie sabe bien qué está haciendo ni por qué.

O al menos esa es mi visión.

O, mínimamente, mi experiencia.

Yo soy el que no tiene respuestas, el que todo el tiempo se pregunta cosas como ¿por qué? O ¿para qué?. Sigo, en cierta medida, confundido, sobre muchas cosas.

Pero si algo realmente ha cambiado en estos dos años, ha sido mi forma de tanto percibir como sentir las cosas que me rodean. A tal punto que, cuando me recuerdo a mí mismo en mis… no sé… dieciséis años… a veces no me reconozco. Reconozco a un Santiago pasado, y a un Santiago presente. Y reconozco el vínculo entre ambos, el camino recorrido. Pero justamente eso, muchas veces termino sintiendo que el Santiago actual, el presente, en algún momento saltó hacia otro camino, con respecto al Santiago pasado.

Desde que me mudé a Buenos Aires para comenzar mi vida de estudiante universitario, ciertamente, he cambiado mucho. Lo siento, lo acarreo conmigo.

Mis memorias son el único vínculo con el Santiago del pasado. A quien, con mucho cariño y nostalgia, le estoy agradecido de haber sido como fue, con todos sus mambos, todas sus confusiones y sus prejuicios y sinfín de características que fueron definiendo, en última instancia, quien soy yo hoy.

Me alegra haber cambiado, me siento mejor ahora conmigo mismo de lo que me sentía hace un tiempo, y eso, gente que esté leyendo esto, es una sensación que no puedo explicar.

Hoy, con veintidós años, aún confundido y transitando este mundo, puedo decir que me siento YO.

Me siento yo cuando me miro al espejo, me siento yo cuando estoy con mis amigos y amigas.

Siento el cosmos fluir a través de mí.

Siento el destino susurrarme al oído.

Siento la tenue caricia del sol en mi cara.

Siento a la lluvia llamándome a bailar con ella.

Siento que soy quien quiero ser.

Y digo esto porque uno suele hacer planes. Uno suele dejar cosas para el futuro. Suele dejarse estar en algunas cosas, y planificar y decir cosas como “queda mucho camino por recorrer”.

Pero la verdad…. La verdad es que eso, justamente, no es verdad. Sí, sin lugar a dudas, está la posibilidad de que tengamos un camino largo por recorrer, pero en última instancia, podría todo terminarse mañana.

Así que, mi punto es que, hoy por hoy, aquel “hombre pálido” que necesitaba este espacio como su escondite personal, hoy lo usa para expresarse libremente. Para fluir él como persona que es en este mundo. Y disfrutar el hoy. Y el ahora.

Ja, hay un video en youtube que les recomiendo, búsquenlo bajo “entrevista Lila Downs la paz” y verán a una muchacha muy tranquila con su alma reflexionando y hablando frente a la cámara.

Las palabras que más me sorprendieron de esta mujer fueron “Sé que podría morir mañana. Y eso estaría bien”. Lo sorprendente no es la aceptación de esta señorita, sino la paz con la que lo transmite. No lo dice en forma pesimista, ni con ningún tipo de tinte suicida. Lo dice como persona feliz consigo misma. Como persona que siente todas las cosas terribles que hay en este planeta y que podrían hacer que todo terminara mañana. Lo dice como persona alegre, y sin remordimientos. Lo dice porque lo siente en su alma.

Ojo, yo no estoy ni cerca de poder decir esas palabras con el mismo tinte cálido con que lo dice ella. Tampoco es, quizás, mi visión actual de las cosas. Pero, nuevamente, mi punto es el siguiente: podemos posponer muchas cosas, pero lo que nunca podemos posponer es a nosotros mismos. Hay que ser un poco egoísta de vez en cuando, hay que tomar las riendas y ocuparse de uno mismo, porque, para mí, lo más importante siempre ha sido estar en paz con uno mismo. De alguna forma, de la que sea. Poder mirarse uno al espejo, y sonreírse a uno mismo.

Poder levantarse a la mañana y sonreír viendo las flores nacer en primavera.

Sonreír junto a aquellos que uno ha elegido para compartir el camino.

Sonreír cuando el sol nos pega en la cara.

Sonreír.

Porque hay muchas cosas por las que preocuparse y fruncir el ceño. Muchas cosas por las cuales deprimirse, si uno las busca. Pero lo que más trabajo cuesta en el día a día es encontrar esas pequeñas cosas que nos hagan sonreír.

Y así, en este momento, los dejo.

Con una sonrisa, y un saludo.

=)



Oirán de mí pronto, espero.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

.

Desearía tener más que expresar, más que armar, más que contar.

Extraño sentarme a escribir, y tan sólo fluir con el universo en el juego infinito y la danza etérea con las palabras y los sentimientos.

Y sin embargo, todo lo que escribo me parece inútil, inaprovechable, insípido.

Siento que no tengo nada más que decir, al menos por ahora.

Un par de veces me pasó esto ya para con este espacio, este blog.

Quizás vuelva, quizás no, pero hoy le hice frente a la situación.

Adiós.

Hasta pronto,
o hasta nunca.

Mis puertas seguirán abiertas =).