sábado, 4 de julio de 2009

Música

La música que llena mi vida está llena de mensajes subliminales, de palabras que no son expresadas sino a través de la deducción de lo que uno suele leer entre líneas.

Extraña cosa la música. Aunque, quizá no extraña en sí misma, sino en el despertar de sensaciones, en la resonancia que produce sobre el cuerpo y que estremece, que llena, que entristece.

Mientras caminaba por las solitarias calles de la ciudad, camino a casa, se me cruzó el pensamiento en abstracto de la multirealidad que induce la música sobre mi persona. Un sinfín de voces, de melodías, de acordes y letras engarzados en lo más profundo de mi persona. Ciertamente, no sería el mismo sin “mi” música. Así que me tomé el atrevimiento de generalizar esto y me pregunté, profunda e indisolublemente, ¿qué será de una persona que no tiene música en su vida?

Eso a lo que recurrimos en soledad, eso que, por mas que compartamos, nos toca tierna y profundamente de maneras que jamás podríamos expresar. Esos temas que nos hacen reír, que nos hacen llorar, o que nos dan un abrazo en soledad cuando lo necesitamos. ¿Qué sería del mundo sin su resonancia cósmica que lo mantiene girando?.

Extirpar la música de esta realidad sería, ciertamente, un duelo. Una congoja en el corazón que me dificultaría incluso respirar. Sería, ciertamente, un vacío insondable.

Pero todo esto, claro está, lo construyo y lo pienso desde un mundo donde existe la música. Donde sé qué me produce, donde sé que me inspira, donde sé que sin ella no podría empezar a construir este pensamiento en palabras y dejar la mente fluir. Por lo cual, me pregunto ¿cómo sería si, desde un principio, no hubiese existido la música?. Y he ahí el descubrimiento: en un principio, ciertamente, no existió la música, no existieron los instrumentos musicales ni los acordes ni las notas. Fueron todas construcciones humanas que, desde este punto de vista, no puedo dejar de pensar que fue una construcción por necesidad.

Con lo cual, vuelvo al principio. Y cierra mi dilema. Cierra mi cuestionante. Siento que la vida, la historia, las personas, se ven reflejadas en la música.

Y siento que no podría vivir sin ella.