miércoles, 30 de diciembre de 2009

Eco de un sentimiento pasado

Remitiendome a un posteo viejo, perdido entre los rincones de este blog, sale este re-post.

Hoy volví a sentirme así.
Y no me gusta.



Desearía que mi abrazo tuviese alguien más que el vacío que existe entre mis manos y mis brazos.


Desearía que estuvieses vos en él.


La respuesta es "sí".

Podría

Hoy podría haber escrito algo.
Podría haber tomado más sol, caminado más, hablado más.
Podría haber intentado comunicarme.
Con la esencia.
Con la gente.
Con vos.

Pero no lo hice.
Hoy estoy neutral. Ni en la cresta, ni en el valle. Justo en el punto medio.

Y voy a dejar que las palabras y música de otros hablen por mí.
Sí, creo que hoy es lo más apropiado.



La letra: http://www.thenewyear.net/teinlyrics.html

sábado, 26 de diciembre de 2009

Orgulloso

Es una sensación re linda.
Poder decir que uno está orgulloso de sus viejos.
Mamá, papá. ¡Los quiero!





Aclaración: los de la foto al principio son mis viejos. =)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Si andás por ahí afuera...

Llegó, finalmente.
Esa época del año.
Esa especie de.... transición.
Para vos, si estás por ahí afuera,
tomando cervezas con amigos,
comiendo con la familia,
caminando solo por la playa,
o completamente abrigado
entre la multitud en Central Park.
Quizás estés al otro lado del planeta,
quizás tu navidad ya haya llegado
mientras yo espero la mía.
No importa,
para vos, que estás ahí fuera.
Sabelo,
te extraño sin haberte conocido.
Sabelo,
te deseo lo mejor en la vida.
¡Feliz navidad, che!

martes, 22 de diciembre de 2009

Rihanna - Cry

Desde siempre fui errático con la música, siempre escuché, más allá de un par de bandas que me copan, la música que reflejaba mi estado de ánimo en el momento.
Y son temas que suelen pegárseme y quedarse conmigo un tiempito.
Pero aún así, me parece que postear videos acá no está del todo bien.
Quizás en un futuro no muy lejano haga un music-blog, donde sólo postee estos temas random que se me pegan y que reflejan algún estado de ánimo, como para complementar lo que escribo acá.
Disfruten:





It's all coming down to this...



jueves, 10 de diciembre de 2009

Sonrisas, miradas y cafés

Abrazos, sonrisas, miradas, saludos.

Cervezas, salidas, cafés compartidos.

Películas, y series, y música.

Palabras que se convertían en oraciones.

Oraciones que se convertían en charlas.

Charlas que generaban abrazos.

Sonrisas.

Miradas.

Y había cervezas, y había cafés, y había películas.

Emociones, sensaciones…..

Perdidas.

Condenadas.

Encerradas en una pequeña cajita de la que perdí la llave.

Bloqueadas.

……

En la cotidianeidad, en la rutina, está la paz.

Está el olvido, el pensar en otras cosas,

El compartir con otras gentes.

El ser uno, y uno con los otros.

En las noches, en la oscuridad.

En los momentos donde flaquea la fortaleza,

Donde la brecha da lugar a la oscuridad,

Y no a la luz.

Ahí es donde yace la pregunta.

¿Qué pasa en esos momentos, cuando la cajita se rompe?

Explota

En millones de piezas.

En piezas que solían encajar

Y que ahora forman una maraña incomprensible.

¿Qué se hace en esos instantes, en esa debilidad?

….

No lo sé.

Lo único que me queda es retomar fuerzas,

De a poco, y como pueda.

Y sentarme, con paciencia.

A armar nuevamente la caja.

A encajar nuevamente las piezas.

Y dejarla en un rincón perdido del alma.

Allí donde quedaron…

Las sonrisas,

Las miradas

Y los cafés.


 


 

martes, 8 de diciembre de 2009

Instantes que te hacen sonreír

Y sí, están esos momentos que te roban una sonrisa, los cuales he mencionado en entradas anteriores.

Y son momentos sencillos, e inesperados, de la vida cotidiana. Como estar en la parada del bondi y ver un auto frenarse por el semáforo y ver que dentro de él el conductor da un beso a su acompañante.

O caminar bajo la llovizna mirando un arcoíris hasta que desaparece.

O ver a un jardinero del Jardín Botánico con una sonrisa mientras cuida las plantas.

O que un niño te salude desde un colectivo escolar.

=)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Backup

Anoche, por problemas con mi computadora, me vi forzado a realizar una reinstalación completa del sistema. Antes de hacerlo, grabé en un dvd las carpetas "importantes" que tenían cosas que no quería perder.

Hoy, revisando, entre otras cosas, los documentos que guardé, me encontré con un pequeño escrito que no recordaba haber creado. Y me puse a pensar. A pensar en cómo uno muchas veces hace un "backup" de sus memorias, de sus sentimientos. Acá les dejo, ahora, el pequeño escrito que, en honor al Santiago que lo escribió en su momento, no edité. No sería fiel a las emociones que él sintió en su momento, ni a su creación espontánea.

Sin más, les dejo "Backup":


 

-------------------- BACKUP ---------------------------------------------

El viento traía pequeñas pistas de un aroma perfumado perdido en la lejanía.

Se oía el susurro del vaivén de las copas de los árboles.

La luna, en su completa redondez miraba desde arriba, misteriosa, expectante.

Era una noche despejada, se podía ver a los pequeños puntitos centellear en el cielo negro; la melodía cósmica estaba sonando.

Y él se hallaba solo, inmerso en medio de esa abrumadora inmensidad, bajo las estrellas, bajo su luna, junto a los árboles…

Quiso sentarse allí a pensar, a recordar… a recordar sensaciones, sentimientos, impulsos… impulsos que había decidido bloquear hace demasiado tiempo ya. Sensaciones y sentimientos que había encerrado en un pequeño cajón del cual había perdido la llave.

Detestaba el escepticismo que había comenzado hace un tiempo ya a invadir su sistema. Quería creer nuevamente en la esperanza.

martes, 1 de diciembre de 2009

Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño.

Vos y yo estábamos en él.

Aunque no recuerdo todo,

algunos detalles me quedaron grabados:

Tus ojos verdes.

Tu sonrisa cómplice.

El cosquilleo que producía el roce con tu piel.

Tu aroma.

.

Y la certeza.

La certeza de que no estaba soñando,

Que nunca nada podría separarnos.

Es extraño cómo ahora la esperanza me atormenta.

No recuerdo tu cara,

No recuerdo tu nombre.

Pero sé que estás ahí, en el mundo.

Espero verte pronto.

Y soñar junto a vos.

.

Como dije,

Anoche tuve un sueño.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Smile =)

Parece que tuve que decir que me iba para darme cuenta que en realidad no me quiero ir.

La verdad es que mi yo escritor es un poco egoísta.

Nunca escribí para nadie, nunca pensé en las personas que pudieran llegar a leer lo que escribo. Tan sólo, es una forma, muy personal, muy arraigada en mi alma, de fluir. De hacer catarsis, si se quiere. De expresar mis sensaciones para verlas en palabras.

Que no me malinterprete aquel que lea esto, me encanta que haya alguien que pueda leerlo, y sacar algo de “mis” palabras, tan sólo que, quizás, nunca fue mi objetivo en primer lugar.

Realmente este blog empezó como una forma de volver a conectarme con mi forma de escribir y, sin que me diera cuenta, hará un mes, mes y medio, cumplió dos años. Dos años de mi vida que, durante momentos, fueron plasmados en este lugar. Y flotan acá, recuerdos, sensaciones vividas, y realmente me da una sensación de nostalgia muy grande cuando releo algo que he escrito hace mucho tiempo.

Todo empezó con las elucubraciones de un nene perdido en un lugar al que no sentía propio. Carajo, ni siquiera él se sentía el mismo cuando empezó a escribir en este lugar. Empezó con un antifaz, “el hombre pálido” y su críptica forma de expresar las cosas que realmente estaban en la mente del escritor. Palabras retorcidas en pequeñas historias que plasmaban para él perfectamente lo que le estaba pasando por aquel tiempo.

Han sido, sin lugar a duda, un par de años bastante locos.

Ja, me río ahora, escribiendo esto, porque una muy querida amiga mía me dice que “cambió bocha” el blog, que mi “forma de expresar ahora no tiene nada que ver a cómo empezó todo”. ¿Y saben por qué me río? Porque me alegro, me alegro de haber podido cambiar la forma de expresar las sensaciones que siento.

Ese chico confundido, en un principio, buscó un lugar escondido donde liberarse por completo, donde expresar, a su forma, su visión del mundo. Su visión de su vida.

En algún momento hubo un primer corte, una entrada lejana llamada “Goodbye for now” donde por primera vez este chico afrontó la situación y reconoció, a medias, su identidad como el “hombre pálido”.

Y desde ahí empezó el tiempo de nuevas andanzas. Y desde entonces, con idas y vueltas, siempre escribí alguna que otra cosa en este lugar. Mejor aún, siempre quise escribir cosas acá. Y sí, me río, y sí, me alegro de que mi forma de expresar haya cambiado. ¿Por qué? Porque eso marca, indisolublemente, un cambio en .

No me voy a dar aires de grandeza y decir que ahora no soy tan sólo un chico confundido que, cada tanto, le gusta escribir cosas y hacer catarsis mediante las palabras que escribe. Eso sería una mentira.

Nadie tiene la respuesta, nadie sabe bien qué está haciendo ni por qué.

O al menos esa es mi visión.

O, mínimamente, mi experiencia.

Yo soy el que no tiene respuestas, el que todo el tiempo se pregunta cosas como ¿por qué? O ¿para qué?. Sigo, en cierta medida, confundido, sobre muchas cosas.

Pero si algo realmente ha cambiado en estos dos años, ha sido mi forma de tanto percibir como sentir las cosas que me rodean. A tal punto que, cuando me recuerdo a mí mismo en mis… no sé… dieciséis años… a veces no me reconozco. Reconozco a un Santiago pasado, y a un Santiago presente. Y reconozco el vínculo entre ambos, el camino recorrido. Pero justamente eso, muchas veces termino sintiendo que el Santiago actual, el presente, en algún momento saltó hacia otro camino, con respecto al Santiago pasado.

Desde que me mudé a Buenos Aires para comenzar mi vida de estudiante universitario, ciertamente, he cambiado mucho. Lo siento, lo acarreo conmigo.

Mis memorias son el único vínculo con el Santiago del pasado. A quien, con mucho cariño y nostalgia, le estoy agradecido de haber sido como fue, con todos sus mambos, todas sus confusiones y sus prejuicios y sinfín de características que fueron definiendo, en última instancia, quien soy yo hoy.

Me alegra haber cambiado, me siento mejor ahora conmigo mismo de lo que me sentía hace un tiempo, y eso, gente que esté leyendo esto, es una sensación que no puedo explicar.

Hoy, con veintidós años, aún confundido y transitando este mundo, puedo decir que me siento YO.

Me siento yo cuando me miro al espejo, me siento yo cuando estoy con mis amigos y amigas.

Siento el cosmos fluir a través de mí.

Siento el destino susurrarme al oído.

Siento la tenue caricia del sol en mi cara.

Siento a la lluvia llamándome a bailar con ella.

Siento que soy quien quiero ser.

Y digo esto porque uno suele hacer planes. Uno suele dejar cosas para el futuro. Suele dejarse estar en algunas cosas, y planificar y decir cosas como “queda mucho camino por recorrer”.

Pero la verdad…. La verdad es que eso, justamente, no es verdad. Sí, sin lugar a dudas, está la posibilidad de que tengamos un camino largo por recorrer, pero en última instancia, podría todo terminarse mañana.

Así que, mi punto es que, hoy por hoy, aquel “hombre pálido” que necesitaba este espacio como su escondite personal, hoy lo usa para expresarse libremente. Para fluir él como persona que es en este mundo. Y disfrutar el hoy. Y el ahora.

Ja, hay un video en youtube que les recomiendo, búsquenlo bajo “entrevista Lila Downs la paz” y verán a una muchacha muy tranquila con su alma reflexionando y hablando frente a la cámara.

Las palabras que más me sorprendieron de esta mujer fueron “Sé que podría morir mañana. Y eso estaría bien”. Lo sorprendente no es la aceptación de esta señorita, sino la paz con la que lo transmite. No lo dice en forma pesimista, ni con ningún tipo de tinte suicida. Lo dice como persona feliz consigo misma. Como persona que siente todas las cosas terribles que hay en este planeta y que podrían hacer que todo terminara mañana. Lo dice como persona alegre, y sin remordimientos. Lo dice porque lo siente en su alma.

Ojo, yo no estoy ni cerca de poder decir esas palabras con el mismo tinte cálido con que lo dice ella. Tampoco es, quizás, mi visión actual de las cosas. Pero, nuevamente, mi punto es el siguiente: podemos posponer muchas cosas, pero lo que nunca podemos posponer es a nosotros mismos. Hay que ser un poco egoísta de vez en cuando, hay que tomar las riendas y ocuparse de uno mismo, porque, para mí, lo más importante siempre ha sido estar en paz con uno mismo. De alguna forma, de la que sea. Poder mirarse uno al espejo, y sonreírse a uno mismo.

Poder levantarse a la mañana y sonreír viendo las flores nacer en primavera.

Sonreír junto a aquellos que uno ha elegido para compartir el camino.

Sonreír cuando el sol nos pega en la cara.

Sonreír.

Porque hay muchas cosas por las que preocuparse y fruncir el ceño. Muchas cosas por las cuales deprimirse, si uno las busca. Pero lo que más trabajo cuesta en el día a día es encontrar esas pequeñas cosas que nos hagan sonreír.

Y así, en este momento, los dejo.

Con una sonrisa, y un saludo.

=)



Oirán de mí pronto, espero.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

.

Desearía tener más que expresar, más que armar, más que contar.

Extraño sentarme a escribir, y tan sólo fluir con el universo en el juego infinito y la danza etérea con las palabras y los sentimientos.

Y sin embargo, todo lo que escribo me parece inútil, inaprovechable, insípido.

Siento que no tengo nada más que decir, al menos por ahora.

Un par de veces me pasó esto ya para con este espacio, este blog.

Quizás vuelva, quizás no, pero hoy le hice frente a la situación.

Adiós.

Hasta pronto,
o hasta nunca.

Mis puertas seguirán abiertas =).

jueves, 15 de octubre de 2009

Seis Escritos en Seis Días: Día 2

- 2 -

“Los bosques son hermosos, oscuros y profundos. Pero hay promesas que debo cumplir. Y millas por recorrer antes de dormir, y millas por recorrer antes de dormir” – Robert Frost.

El tiempo ciertamente es un concepto elusivo a nuestra existencia. Podemos sentirlo, podemos apreciarlo, podemos recordarlo, pero jamás tendremos oportunidad de aprehenderlo, de volverlo nuestro, de convertirnos en los amos del tiempo.

El tiempo fluye, e incluso en este punto tiene tintes picarescos, pues su fluir, aunque constante, no tiene siempre la misma intensidad. Ciertamente, el tiempo pasa más lento cuando estamos aburridos y pasa más rápido cuando la estamos pasando bien. Incluso podríamos decir que hay momentos en nuestras vidas en los cuales el tiempo se detuvo por completo y, es a mi creer, que son esos momentos especiales donde llegamos a concebir lo más parecido a “aprehender” el tiempo, a convertirlo en nuestro.

Estos últimos dos días, por ejemplo, para mí se convirtieron en uno. Un largo día de 38 horas. Es por eso que esta, mi segunda carta, está escrita en referencia al segundo día de los seis en que pienso plasmar en este espacio.

Sin lugar a dudas, al menos a mi forma de ver las cosas, el tiempo fluye en distintas intensidades en los distintos momentos de mi vida. Es el tiempo el que nos hace apreciar los cambios que hemos sufrido, como personas que transitan y fluyen en el mundo. Él mismo, el señor tácito, es el que debe transcurrir desde un punto hacia otro en nuestra vida. Yo, por ejemplo, haciendo alusión al señor tiempo, es que puedo decir “he cambiado con respecto a quien yo era”.

Algo que me resulta peculiar de todo este asunto es que, en el día a día veo mucha gente estar atenta al tiempo, a la hora, a qué hora deben hacer tal cosa o estar en tal lugar. Y, sin embargo, (sin excluirme yo de este conjunto) siento que es sólo pensando de esta forma, en abstracto, recordando momentos y reviendo el álbum fotográfico de mi alma que puedo componer ideas que se relacionen con lo que significa, para mí como persona, el paso del tiempo.

Con un amigo suelo discutir (en el sentido constructivo de la palabra) sobre este tema. Ambos coincidimos en el punto que mencionaba antes, en que el tiempo en sí es inalcanzable y que su fluir se nos hace palpable a través de las cosas que hacemos con ese tiempo.

Lo que más me estuvo dando vueltas en la cabeza, relacionado con el paso del tiempo, es justamente lo relacionado con los cambios en las personas. Cómo el tiempo se encarga de darnos perspectiva, cómo nosotros cambiamos y cómo los demás cambian. Y cómo esos cambios se entrelazan para formar o destruir conceptos y conexiones que teníamos en algún momento en la vida.

Cómo relaciones con el tiempo, se corroen.

Y cómo otras, surgen.

Es increíble la enorme cantidad de posibilidades que se nos llegan a presentar, y cómo al cambiar encontramos sonrisas perdidas donde antes había sólo desdicha, y cómo alegrías pasadas pueden llegar a parecer inocuas ante una nueva observación del camino recorrido.

¿Puedo yo, por ejemplo, ser capaz de mantener una promesa que mi antiguo yo hizo si él y yo no somos enteramente compatibles?

Es, verdaderamente, un debate que podría tener conmigo mismo durante horas, o días incluso. Y aún no he logrado formularme una respuesta concreta.

El tiempo nos cambia, y a la vez nos hace lo que somos.

Y hay millas por recorrer antes de dormir.

martes, 13 de octubre de 2009

Seis Escritos en Seis Días: Día 1

- 1 -

“Estos pensamientos no llegaron en ninguna formulación verbal. Raramente pienso en palabras. Un pensamiento viene, y puede que intente expresarlo en palabras.” – Albert Einstein

Quiero que mis palabras tengan sentido. Quiero que sean una extensión de mí. Quiero adornar pensamientos de pequeños detalles, con pequeñas palabras, para luego apreciar la obra embellecida.

Quiero que mis palabras no sean vacías, quiero que tengan algún fin.

Esta es, quizás, la famosa maldición perfeccionista del escritor que, aunque sin serlo yo, me ha afectado levemente en este último tiempo. Me gustaría que, además de técnica, mi “obra” tenga corazón, que pueda latir por sí misma y que, en cierta medida, se disocie de mí, como escritor.

Es, ciertamente, un proceso hermoso y lleno de pequeños detalles que para cada cual tendrán muy diversos significados y orígenes. La apreciación por las palabras escritas es tan sólo una mímica, un espejismo, de lo que llego a sentir mientras escribo. Uno decide, por ejemplo, si anteponer el buscado adjetivo a la acción o a lo que se describe en el momento, o si dejar que el texto fluya hasta el adjetivo encontrado. Estas meras consideraciones estéticas, aunque incluso vanidosas a veces, según el caso, son sólo un pequeño paso dentro del camino único que representa cada texto que uno crea.

Los pensamientos se gestan de formas distintas, a veces le vienen a uno en forma de un sonido, o de un aroma, o incluso en forma de una imagen. Es una laboriosa tarea intentar reproducir una sensación similar en palabras escritas, plasmadas en papel o en tinta virtual, como es el caso. Pero cada tanto, muy cada tanto se viene el pensamiento generado de la forma más abstracta: palabras que se entrecruzan y forman oraciones circulares, bellas, que se cierran en sí mismas, y que uno a veces añade al texto tan sólo por la belleza que esa frase contiene.

Los casos más raros aún se presentan cuando las palabras siguen entrecruzándose, y se presenta ante uno un debate entre lo que el texto está queriendo susurrarle y lo que uno, como escritor, quería expresar en principio. Es como si el escrito poseyera una parte del cerebro y uno, como creador, como individual, sintiera la necesidad de dialogar con el texto, para poder, luego de un largo debate, llegar a un consenso entre las dos partes y dar fin a la obra.

Es, en ese momento, en que la obra se transforma también en el creador.

Y es por esto mismo que antes dije, que un escrito culminado puede (y debería) disociarse levemente de uno como persona que empuñó la pluma y la tinta (o vio las letras aparecer sobre la pantalla a medida que movía las manos frenéticamente sobre el teclado).

Todas estas consideraciones son resultado de tal debate interno que estaba relatando.

Tuve la suerte, en mi adolescencia, de contar con una especie de tutor que me ayudó a plantar ciertas bases a la hora de escribir, a la hora de dar mis primeros pasos reales dentro de este mundo etéreo e infinito. Desde ese momento, y hasta el presente, he recorrido distintos caminos, he volado en ocasiones hasta lugares en el cielo y me he llegado a disolver entre las palabras.

Y aquí estoy, ahora.

Admirándome de las sensaciones que aún me produce el escribir algo, buscando nuevamente el alma de mi escritura.

Quiero que mis palabras tengan sentido.

Quiero que sean una extensión de mí.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Danza etérea

El aire tenía un sabor distinto. Las tenues e incomparables melodías del universo resonaban al ritmo de los latidos de su corazón. El palpitar indisoluble sin el cual la vida es imposible se había convertido en el director de su orquesta interior. Su cuerpo entero vibraba ante y junto con la tenue brisa teñida de color púrpura por el ocaso inminente.

Anochecía, pero su alma entera se había convertido en la danza inmortal de la siguiente mañana. La naturaleza a su alrededor le observaba y poco a poco se unían a la orquesta. Poco a poco sus almas comenzaban también a convertirse en la danza.

Las manos estiradas al cielo en un vaivén infinito querían alcanzar las estrellas que le sonreían con su diminuta y sin embargo imponente presencia. Su mente se disolvía y sus memorias eran desparramadas por doquier. El viento circundante no era más que un libre mensajero de las almas que se habían reunido. Aquella noche la danza era lo único que importaba.

El trance continuaba y, segundo a segundo la intensidad se condensaba desde el éter y tomaba presencia, tomaba forma, color y cuerpo. Su dulce aroma invadía y salpicaba a todas las mentes allí presentes. Los cuerpos se desvanecían en el vaivén de la música interior.

La luna comenzó a cantar y, aunque distante, se oían sus ecos y sus resonancias. La pradera circundante retumbaba con el latido del planeta.

El éxtasis supremo estaba al alcance de la mano y el inconsciente colectivo era el que mediaba para que todos los presentes estuvieran allí en suprema armonía. La fusión era inevitable.

La noche continuó con sus aromas exquisitos y los cantos sublimes. La danza nunca se detuvo.

Llegó la mañana. La luna se retiró y dejó paso a su abrasador hermano el Sol, para que iluminara infinitamente a los allí presentes.

Al llegar la mañana, la música se detuvo, la orquesta comenzó a desbandarse lentamente.

Pero la danza….

La danza no se detuvo.

Nunca podrá ser detenida.

La danza eterna de las personas para con el mundo.

En cada mirada hay una llamada. En cada brisa hay melodías por ser oídas. En cada sentido hay un propósito por ser encontrado.

Danzad,

Que es en la danza con uno, donde uno alcanza el infinito.

domingo, 23 de agosto de 2009

Instante

La noche llega tiernamente a su fin

Y da paso gradual a la infinita luz.

Es un momento mágico.

Un instante.

Sensación.

Un nuevo día amanece,

Las posibilidades se extienden,

El cascarón vuelve a resquebrajarse.

Es el momento de la liberación,

Donde debemos observar,

Detenidamente.

Lenta, y cuidadosamente,

El infinito nos resguarda con su manto,

La realidad vuelve a darnos otra oportunidad.

Para volar, para sentir, para ser, para vivir, para amar.

sábado, 4 de julio de 2009

Música

La música que llena mi vida está llena de mensajes subliminales, de palabras que no son expresadas sino a través de la deducción de lo que uno suele leer entre líneas.

Extraña cosa la música. Aunque, quizá no extraña en sí misma, sino en el despertar de sensaciones, en la resonancia que produce sobre el cuerpo y que estremece, que llena, que entristece.

Mientras caminaba por las solitarias calles de la ciudad, camino a casa, se me cruzó el pensamiento en abstracto de la multirealidad que induce la música sobre mi persona. Un sinfín de voces, de melodías, de acordes y letras engarzados en lo más profundo de mi persona. Ciertamente, no sería el mismo sin “mi” música. Así que me tomé el atrevimiento de generalizar esto y me pregunté, profunda e indisolublemente, ¿qué será de una persona que no tiene música en su vida?

Eso a lo que recurrimos en soledad, eso que, por mas que compartamos, nos toca tierna y profundamente de maneras que jamás podríamos expresar. Esos temas que nos hacen reír, que nos hacen llorar, o que nos dan un abrazo en soledad cuando lo necesitamos. ¿Qué sería del mundo sin su resonancia cósmica que lo mantiene girando?.

Extirpar la música de esta realidad sería, ciertamente, un duelo. Una congoja en el corazón que me dificultaría incluso respirar. Sería, ciertamente, un vacío insondable.

Pero todo esto, claro está, lo construyo y lo pienso desde un mundo donde existe la música. Donde sé qué me produce, donde sé que me inspira, donde sé que sin ella no podría empezar a construir este pensamiento en palabras y dejar la mente fluir. Por lo cual, me pregunto ¿cómo sería si, desde un principio, no hubiese existido la música?. Y he ahí el descubrimiento: en un principio, ciertamente, no existió la música, no existieron los instrumentos musicales ni los acordes ni las notas. Fueron todas construcciones humanas que, desde este punto de vista, no puedo dejar de pensar que fue una construcción por necesidad.

Con lo cual, vuelvo al principio. Y cierra mi dilema. Cierra mi cuestionante. Siento que la vida, la historia, las personas, se ven reflejadas en la música.

Y siento que no podría vivir sin ella.

lunes, 22 de junio de 2009

Palabras

Como últimamente ando escaso en palabras para expresar sentimientos, dejaré, por lo pronto, que música y palabras que no me pertenecen expresen ese algo con el que fueron creados para expresar.
Pero a la vez, al expresar este deseo mío de utilizar cosas ajenas para expresar cosas propias, las "cosas" cambian, y se forma un vínculo entre mi persona y aquello que uso como herramienta para expresar.
Sin más, disfruten la sublime creación de este muchacho:


miércoles, 17 de junio de 2009

La rutina ya se hace palpable.
Y él acecha, ella acecha.
Todos acechan.
La soledad, el ansia.
La intolerancia.
El acecho...

jueves, 11 de junio de 2009

Qué loca sería la vida si hubiera momentos en los que todo se transformase en un musical
:P

martes, 2 de junio de 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Extraño

"... y en una madrugada fría y húmeda dos colectivos semi vacíos se detuvieron uno junto a otro en un semáforo. Miré por la ventana y vi el rostro de una persona desconocida. Me miró a los ojos y sonrió cálidamente. Envió un beso volando en mi camino y nuestro encuentro llegó a su fin. El semáforo cambió y los colectivos siguieron su curso, desparejos. Ansioso esperé el momento en que los colectivos frenasen uno al lado del otro nuevamente. Y cuando lo hicieron, ella ya no estaba allí...."

Creo que tuve la suerte de cruzarme con un ángel.
Si no fue eso, no sé qué más puede haber sido.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Azul

“…Él caminaba, somnoliento y meditabundo por los oscuros rincones de lugares desconocidos. Su mente no hallaba paz, su cuerpo pedía un descanso.

Imágenes de vidas pasadas, de fortuitos y memorables encuentros hallaban un túnel invisible hacia el presente. Él ya había caminado por aquellos lugares. Él sabía lo que esperaba a la vuelta de la esquina. Y, sin embargo, en la maraña confusa que se había vuelto su memoria, no lograba distinguir, no lograba discernir. Las imágenes, los sonidos, los aromas, daban vuelta por su sistema nervioso en forma de pequeñas descargas eléctricas. Y él sentía cada una de ellas. Tantas sensaciones juntas lo habían entumecido.

Una voz en su interior le decía que debía proseguir con su paso de forma decisiva, sin dar lugar a las dudas, y hacer caso omiso de los pasos ya recorridos. Así que, aferrándose a sí mismo, a esa indisoluble parte de su ser que aún permanecía, continuó, bajo una fría y húmeda noche de invierno.

Caminó entre las calles y buscó entre los rostros distraídos de los transeúntes signos de reconocimiento, buscaba entre ellos a amigos perdidos, gentes que había olvidado pero que quizás le recordaran y quizás le ayudaran a señalar el camino. Al cruzar miradas con la gente que pasaba notó algo extraño, creyó verse reflejado en todos y cada uno de ellos. Vio las veredas y las calles llenas de sí mismo, de otros él que caminaban, distraídos y perdidos, sin saber a dónde ir, ni cómo llegar.

Siguió entonces a esa voz interna, esa que era suya propia y que lo distinguía de los demás que caminaban a su lado. Aún en la ignorancia, sentía que se dirigía hacia algún lado, desconocido en el presente, pero que había visitado en el pasado. Las imágenes y sonidos del pasado y el futuro venían a él como una marea implacable que destruye todo a su paso. Ya no sabía quién era, ni cómo había llegado allí. Sintió su ego debilitarse, sintió que le faltaba egoísmo interno para poder diferenciarse y obtener aquellas cosas que quería o necesitaba.

De repente, los rostros de los demás se convirtieron en máscaras que se derretían con cada paso y chorreaban en el interior de su alma. Absorbía sensaciones y visiones con una rapidez que lo asustaba. Todo esto no hacía más que aumentar su confusión. Desesperado, cerró los ojos y dejó que su voz lo guiase a donde fuese que se suponía tenía que ir.

Sus cavilaciones no tenían sentido alguno, era él y no era él. Era una mezcla impura de muchas almas y personas, de muchos él que antes habían sido, de muchos él que estarían por llegar.

Cuando notó a su cuerpo distenderse y frenar el paso, se concentró en su entorno, aún con los ojos cerrados. Notó la ausencia de sonidos, la ausencia de imágenes y aromas. Su cuerpo se distendía y los pensamientos en formas de palabras dejaron de correr por unos instantes.

Con un esfuerzo sobrehumano logró abrir los ojos y mirar al exterior.

Se desesperó al notar que no lograba ver lo que tenía delante. Estaba seguro de haber abierto los ojos, de estar forzando una concentración sobre un punto. Pero allí, no había nada.

No había personas que caminasen, no había árboles que estuvieran perdiendo hojas, no había automóviles que recorrieran el lugar. No había color, no había aves, no había vida.

El fuego azul comenzó a correr por su cuerpo, la combustión instantánea de su ser era inminente.

Primero los pies encendieron en llamas y su temperatura comenzó a elevarse mientras las lenguas ígneas se abrían cual fauces para devorarle. El azul purpúreo lo envolvía por completo, había subido hasta su torso y comenzaba a arderle el corazón. Sus manos, llagadas antes por la ausencia de tacto ahora comenzaban a esfumarse y a fundirse con el entorno.

Gritó de dolor. Gritó como hacía tiempo no lo hacía.

Sus lágrimas eran evaporadas por aquel fuego que había surgido. La nada lo llamaba, la nada lo esperaba.

Cayó al suelo mientras la cara le ardía. Sabía que intentar apagar aquellas llamas carecía de sentido. No le restaba más que abrazar su destino, y desaparecer.

En medio de la oscuridad estiró su brazo, buscando con su mano a una persona invisible que allí no se hallaba. El vacío sonreía jocosamente ante su sufrimiento.

En sus últimos momentos sintió algo. Su mano era estrechada por algo, o por alguien. No llegaba a discernir. Sus ojos estaban arruinados, su percepción destruida.

El fuego azul buscaba su redención.

Algo le estrechaba la mano con fuerza, en un intento de que el fuego y los monstruos internos se disiparan.

Pero el fuego azul siguió ardiendo, y su ser se disolvió en el vació que es el todo.

El fuego azul siempre arde, y siempre arderá.

Siempre.

Azul, inmutable.

..”